Historia del piercing

 En sus inicios las perforaciones o piercing y otras formas de modificación corporal servían para reflejar 

valores religiosos, espirituales o culturales. Con el tiempo se incorporó en la moda de diferentes subculturas.

En nuestra cultura occidental se practica en las mujeres un agujero en las orejas desde pequeñas que servirán para colocar pequeñas o

grandes joyas decorativas.  Pero en la antigüedad también se perforaban otras partes del cuerpo y a los hombres también se les practicaba.

Las perforaciones en el lóbulo son  originarias del pueblo esquimal y servían para identificar a un niño se había

convertido en adulto y ya "podía cazar con los mayores".

Muchas culturas africanas practican este arte heredado que hoy en día hemos adoptado  como puede ser la modificación corporal.

Las mujeres de las tribus masai ya alargaban sus lóbulos con lo que hoy conocemos como “dilataciones .

O las tribus Siox que  se “suspendían”   (perforaban la piel del pecho con unos “ganchos” y con unas cuerdas los colgaban de un árbol)

para demostrar que ya eran guerreros preparados. Los Mayas  se perforaban por cuestiones de status social.

La calidad y el precio de las joyas que identificaban su clase social mientras que el pueblo Chashinawa  portaban plumas en su nariz y

orejas para indicar su rango y experiencia.